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Un sistema de armarios bien planeado puede servir para ahorrar tiempo y energías. Ponga las cosas de uso más frecuente en los lugares más convenientes. Las de uso menos frecuente en lugares menos accesibles. Y las que apenas se empleen, en los sitios menos a mano. Ciertos tipos de separadores de espacio pueden servir también para guardar cosas. Éstos pueden ser paredes, armarios y estanterías. Otros recursos decorativos usados para crear separaciones en zonas abiertas son los cuadros, las cubiertas de paredes, los biombos, las alfombras de zona, las agrupaciones de muebles, los instrumentos musicales, la iluminación y el empleo de plantas.
GUARDE LAS COSAS EN DONDE LAS NECESITE
El buen planeamiento de los armarios constituye la base del perfecto funcionamiento doméstico. Si usted tiene que atravesar un enorme recibidor para ir en busca de toallas (que deben encontrarse cerca del cuarto de baño), o atravesar toda la cocina para coger una cacerola (que tendría que estar al lado del fogón), o subirse en una silla para alcanzar un paquete de cartas (cuyo sitio debería ser un cajón próximo a la mesa de juego), lo único que hace es derrochar inútilmente tiempo y energías. A ser posible, guarde siempre las cosas cerca del sitio donde vayan a ser utilizadas. Ponga los leños y los periódicos en un arcón cercano a la chimenea; y las cartas, el tapete y todo lo necesario para jugar en algún sitio próximo a la mesa de juego.
Durante muchos años se diseñaron las habitaciones sin armarios, los recibidores sin un lugar en donde guardar los abrigos y sombreros y los cuartos de baño sin espacio donde guardar las toallas, el jabón y todos los utensilios de limpieza. Pero los diseñadores de nuestro tiempo han comprendido la necesidad de un sistema de armarios bien planeado y situado. Al decidir la forma en que vais a guardar vuestras cosas, haced primero una lista con aquellas que son de uso diario. Apuntad después aquellas cuyo empleo sea menos frecuente. Y, por último, anotad las que apenas vayáis a usar. Calculad la longitud, la anchura y la profundidad de las cosas que vais a guardar para saber de antemano de cuánto y de qué espacio podréis disponer para guardar otras cosas menudas (como, por ejemplo, botellas y cosas así). Poned las cosas que vayáis a usar diariamente en los lugares más accesibles, las de menos uso en los sitios que no lo sean tanto, y las que apenas uséis en los de más difícil acceso.
En los primeros, podéis poner las ropas de uso diario; los alimentos que comáis con más frecuencia y los cacharros de cocina que empleéis más a menudo; la porcelana, el cristal, la plata y los manteles que uséis a diario; y, por último, los útiles de limpieza de uso cotidiano. En los segundos (es decir, en los menos accesibles), se pueden guardar las ropas de cama y de baño, los equipos de deporte y las bolsas de excursión, los alimentos que no se consuman diariamente (como algunas conservas y otras cosas que destinéis a los cócteles) así como las prendas de vestir de menos uso (trajes de noche y equipo de esquiar). Y, por fin, reservad los lugares de más difícil acceso para los adornos del árbol de Navidad, la plata y otros elementos decorativos que se usan una o dos veces al año y para la cristalería y la porcelana que se emplee únicamente en días muy señalados.
Los cajones y cajas con la parte exterior de plástico son muy útiles. Las etiquetas son un requisito primordial del buen almacenamiento. Hay muchas personas que nunca son capaces de recordar dónde han puesto una determinada cosa.
Un pequeño archivo para las cosas de poco uso resulta muy práctico para recordar en el mes de junio dónde se guardó el traje de baño en el mes de septiembre del año anterior. Una vez trazado vuestro plan de almacenamiento no es ya más que una cuestión de autodisciplina el someterse al plan trazado y guardar cada cosa en el sitio que se le ha destinado.
Envolved convenientemente las cosas cuando vayáis a guardarlas. Para la plata emplead un papel que no esté manchado, una bolsa de plástico transparente, o bolsas de tela especialmente tratada. Envolved las lanas con bolas de alcanfor. Los hilos en un papel de seda azul. (Recordad que los hilos, cuando están mucho tiempo guardados se pueden poner grises o marrones por la parte en que están doblados, y que la seda se puede romper por los dobleces.)
El almacenamiento en la cocina. En la mayoría de las cocinas, el espacio situado debajo del fregadero está cerrado para que sirva para guardar cosas. Y a menudo suele tener estantes para diversos útiles. Si el espacio de debajo de vuestro fregadero no está cerrado, ciérrelo usted misma o encargue a un carpintero que se lo haga. El ahorro de tiempo y de caminatas le compensará con creces del dinero gastado. (Análogamente en el cuarto de baño se puede obtener un armario cerrando el espacio situado debajo del lavabo).
